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103 años son todavía pocos

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Llegar a los 103 años de edad es una proeza para cualquier persona con independencia de su procedencia y condición. Sin embargo, si a este hecho le añadimos que se trata de Oscar Niemeyer y que sigue manteniendo su espíritu creativo con proyectos como el recién inaugurado Centro Cultural Internacional de Avilés (en Asturias), no podemos hacer otra cosa que quitarnos el sombrero.

Queremos rendir nuestro pequeño homenaje a un hombre que, gracias a sus más de seis décadas de trabajo, ha conseguido poner a Brasil en el mapa de la arquitectura contemporánea y ser reconocido como uno de los arquitectos más influyentes del panorama actual.

Niemeyer comenzó su carrera profesional en 1939 (cinco años después de graduarse en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro) y, nada menos, que colaborando con Le Corbusier y encabezando un equipo de ingenieros que dio forma al Nuevo Ministerio de Educación de Río.

En los años 40 y 50 llevó a cabo proyectos tan emblemáticos como el Cuartel General de la ONU en Nueva York (en colaboración con, entre otros, Le Corbusier), el Parque Ibirapuera o el MAM en Caracas. No obstante, esa época es recordada principalmente por el encargo que le hizo el entonces presidente brasileño, Juscelino Kubitschek, de levantar desde cero una nueva capital para el país (del que más tarde hablaremos).

En los 60, con la llegada de la dictadura a Brasil, se vio forzado abandonar el país carioca y comenzó su etapa más internacional al repartir su obra por distintos países del mundo.

En 1988 recibió el galardón más importante en el mundo de la arquitectura: el Premio Pritzker. Desde entonces, este hombre con más de un siglo a sus espaldas ha seguido ofreciéndonos su particular manera de entender la arquitectura con obras como el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer de Avilés (que ha coincidido con la celebración de su último cumpleaños).

Lo que más llama la atención de su trabajo se debe a todo lo que guardan cada una de sus obras; así, sus edificios son entendidos como un elemento social más que, inevitablemente, forman parte en la vida de los ciudadanos que interactúan con ellos. Un creador de espacios que, si bien heredó muchos elementos del Racionalismo europeo, ha sido capaz de elaborar conceptos y elementos que le han otorgado a su trabajo un perfil más latinoamericano y local.

Brasilia: el sueño de un país hecho realidad
Hablar de la capital de Brasil es hablar de Oscar Niemeyer. El proyecto más reconocido internacionalmente de este arquitecto tiene su origen en 1716 de la mano del Marqués de Pombal. Ya en aquella época se habló de la necesidad de interiorizar la capital de la entonces colonia portuguesa. Sin embargo, no fue hasta 1956 cuando se iniciaron las obras de Brasilia.

Esta ciudad con forma de pájaro en vuelo representa el símbolo de ese antiguo sueño de unión e integración nacional. Sus propulsores fueron, además de Niemeyer, el urbanista Lúcio Costa y el paisajista Roberto Burle Marx, y que, con su manera de entender la vida de una ciudad, lograron atraer los ojos de la comunidad internacional casi de forma instantánea.

Su edificios fueron definiendo a la ciudad y dotándola de un prestigio que pocas urbes han conseguido hasta el momento. El modernista predio del Congreso, la Catedral, el Palacio de Planalto o el Museo Nacional de la República se han convertido en símbolos de un país que se presenta como uno de los protagonistas del siglo XXI. Y eso, en parte, es gracias a los 103 años de experiencia de un visionario de la arquitectura. ¡Felices 103!