Vacaciones en el mar
- Detalles
- Sección: FOTO
- Publicado el Miércoles, 01 Agosto 2012 08:24
- Autor Lucía Casanova

Massimo Vitali es un fotógrafo italiano cuya curiosidad por la naturaleza humana, y su comportamiento, le han llevado a fotografiar a las masas en diferentes situaciones; más concretamente en playas, piscinas y discotecas. Comenzó con este proyecto en Italia, extendiéndolo luego hacia España, Grecia y Croacia (siendo las playas de Capricci su último objeto de estudio).
La elección de la playa como principal escenario no es casual. Desde un punto de vista sociológico, permite al artista retratar a las masas, captando a la vez, la individualidad y la personalidad de cada uno de los protagonistas. Interactúan colectivamente pero no reaccionan todos ante una situación específica y concreta. De la misma manera, los utiliza como medio para dar textura a sus fotografías a través de la mezcla de movimientos, rostros, ropa y otros objetos, dotando a la composición de una complejidad que invita a mirar más detenidamente.

Plasma la fragilidad del ser humano frente a la grandiosidad de la naturaleza que lo rodea y ofrece una mirada crítica sobre el impacto negativo que tenemos sobre la misma. En un marco donde lo banal y lo mundano se fusiona, y aflora al mismo tiempo un patético hedonismo, su visión nos acerca a la esencia del uso estandarizado del “tiempo libre” y al concepto moderno de “vacaciones”.
En sus obras, donde la playa debería ser un sitio de reconciliación con la naturaleza, Massimo retrata, con absoluta veracidad, cómo en ocasiones se convierte en un mero espacio de recreación trivial, unos cientos de metros ganados al mar donde plantamos nuestra bandera de adulterada naturalidad. Lo presenta como el decorado al que acuden las masas a relajarse y desconectar de la rutina, también utilizado como plataforma donde mostrarse así mismos y disfrutar observando a los demás.

Horizontes de chiringuitos, seguidos de ejércitos de sombrillas y tumbonas, gente, mucha gente, feliz por haber conseguido el último centímetro cuadrado del arenal, que luego coexistirá en la ausencia total de calma y privacidad.
Tal como lo intenta Massimo Vitali, podemos probar a comprender este tipo de comportamiento, buscar una respuesta en la sabiduría de un experto, refugiarnos en una teoría o simplemente aceptar nuestra condición humana y decantarnos por esquivar castillos, perros, pelotas y paletas para rendirnos al refrescante alivio del mar, sin mirar hacia atrás.
Texto: Lucía Casanova














