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"Todas las mujeres somos hermanas y criticarnos es una lucha dañina e inútil"

Alice Waddington es una mujer del Renacimiento, capaz de desempeñar mil oficios y hacerlos todos bien, pero a la vez es la viva representación de la década de los 10. Culta, inteligente, arrebatadoramente guapa, divertida y con un punto de inocencia que todavía no he descubierto si es real o pretendido, Alice arrastra a una legión de fans mientras fotografía, escribe o pincha, siempre espectacular, siempre impecable. Y no contenta con esto, trabaja en publicidad y atesora más de 22.000 seguidores en Twitter. ¿Qué todavía no saben quién es Alice Waddington? Pues espero que, al menos, no puedan conciliar el sueño por las noches por culpa del remordimiento.

DOZE Magazine: ¿Por qué elegiste trasladarte e instalarte en Madrid y no en otra ciudad?
Alice Waddington: Yo he vivido la mayor parte de mi vida en Bilbao. Cuando todavía me encontraba allí y nadie me llamaba Alice Waddington, sino Irene, no paraba de viajar a Madrid para intentar trabajar como fotógrafa. Para mí, la capital era la olla de oro al final del arco iris.

DM: Pinchas, fotografías y posas, pero tu estilo no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando alguien te etiqueta de it-girl?
AW: Tengo que reconocer que lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en una “It” es Pennywise, el payaso bailarín de Stephen King... Una vez un ser alucinante me dijon“Compararte con una it-girl es como comparar a Marie Curie con las Pussycat Dolls”. Pero, ¡yo quiero ser las dos cosas! Así que supongo que una it-girl es eso: una científica que hace coreografías complicadísimas en bañador.

Alberto Van Stokkum

DM: ¿Crees que algún día estallará la burbuja de las blogueras de moda y por fin nos quedaremos sólo con lo interesante?
AW: Creo que la etiqueta de it-girl o bloguera-de-moda es un sueño heteropatriarcal, porque resume todas las cualidades que el pensamiento machista siempre ha destacado como deleznables de las mujeres: Estas chicas son superficiales, sólo les interesa la ropa y el cuidado de su físico, no tienen intereses culturales. Una de las cosas que más me interesan del movimiento Riot Grrrl, y concretamente del ideario de Kathleen Hanna, es la idea de que las mujeres somos todas hermanas, y criticarnos las unas a las otras es una lucha dañina e inútil. Por eso jamás publicaría un especial en que juzgase a personajes públicos por la forma en que visten, y mucho menos declararía jamás que una mujer es menos interesante que otra, sea cual sea la actividad que desarrolle.

Las mujeres debemos apoyarnos entre nosotras, y el mensaje de mis colegas no es menos válido por mostrar, por ejemplo, un gusto en el vestir o aficiones que no coincidan con las mías.

DM: ¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía? ¿Fue ésta la que te llevó a la publicidad o al revés?
AW: Lo que me llevó a la publicidad fue, sencillamente, el verme obligada a estudiar una carrera que, por si fuera poco, terminó gustándome; y lo que me llevó a la fotografía fue el comenzar a asistir a directores de fotografía de cine, con unos diecisiete años.

Alberto Van Stokkum

DM: Si pudieras vampirizar el talento de algún fotógrafo, vivo o muerto, ¿a quién elegirías?
AW: Lo cierto es que, ahora mismo, me interesa mucho más la realización que la fotografía. Dicho esto, me gustaría absorber la naturalidad para el retrato de los fotógrafos musicales de los setenta, como Mick Rock o Geoff McCormack, quien acompañó a Bowie en su viaje en el Transiberiano –a Bowie le daba miedo viajar en avión– dando como resultado, en el año 1976, el libro Station to Station.

Considero la fotografía de moda bien realizada tan o más válida que una fotografía documental sobresaliente; y me encantan los vídeo-editoriales y cortometrajes de Alex Prager, algunos de los sets de Tim Walker, y, por supuesto, el increíble Richard Avedon.

DM: ¿Y si pudieras reencarnarte en uno de tus ídolos?
AW: Lo haría en Vincent Price. Por si alguno de nuestros lectores no supiera quién es, se trata de un actor que, desde los años cincuenta a los ochenta, hizo una gran cantidad de películas de terror de medio y bajo presupuesto, casi siempre haciendo de villano; y que me derrite el corazón. ¿Podrías poner una foto suya junto a estas líneas? Es que lo adoro.

DM: Pasas de mujer fatal a inocente Lolita en menos de veinticuatro horas. ¿Meditas mucho tu estilismo? ¿cómo ves la situación de la moda actualmente?
AW: Gracias, pero esto es una licencia poética. Te aseguro que, en el día a día, voy tan hecha un fistro como todo el mundo (nota del entrevistador: lo dudo). Sin embargo, mis referentes estéticos son auténticas divas. Creo que una invitación a un evento, o el pinchar o presentar subida a un escenario, requiere mostrar un cierto esfuerzo como recompensa al anfitrión y respeto al público. Siempre he pensado que es muy fácil denostar el buen vestir, pero Wallace Stevens jamás presentó un poemario desnudo.

DM: ¿Te veremos diseñando tu propia línea de ropa? Es de las pocas cosas que te faltan...
AW: ¡Sería terrible que, con veintidós años, sólo me faltara diseñar una línea de ropa! Aun así, me encantaría, en especial el diseño de ropa interior, una de mis grandes fijaciones. De todas formas, y aunque no tenga demasiado que ver con dibujar sujetadores, mi verdadera asignatura pendiente, a mi entender, es la realización, tanto publicitaria como de videoclip y cine, que me gustaría desarrollar el resto de mi vida.

Alberto Van Stokkum

DM: Pues hablando de cine, en esta época tan de precuelas, remakes y reboots, ¿qué película te gustaría dirigir?
AW: Qué pregunta tan complicada. Creo que las películas que más me obsesionan son aquellas que considero impecables, como Judex, del director Georges Franju; y precisamente por eso no me atrevería a dirigir su remake. Sin embargo, sí que creo que existen algunos filmes que, con ser increíbles, tienen una historia que queda abierta, y de los cuales dirigiría encantada una secuela o precuela, como El Abominable Doctor Phibes, El Doctor Jekyll y su hermana Hyde o Mad Monster Party. Como ves, el horror y los monstruos clásicos me vuelven loca.

DM: ¿Eres consciente que con tus 23 años nos dejas en ridículo a la mayoría? ¿Crees que llegará un momento en que veremos el hashtag #OdioaAliceWaddington?
AW: ¡Veintidós, maldita sea! Eso no es cierto. Soy tan patética como el resto del mundo. Yo también tengo la basura sin sacar desde hace dos días y todas esas cosas. Y, respecto a ese hashtag maravilloso, no me importa el odio de aquellos que no me conocen, aunque, por supuesto, sí me preocupa el amor de quienes me importan.

Alice Waddington 

Alice Waddington 

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Alice Waddington

Texto: Hombre Confuso