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"No puedo repetir modelos y todas las prendas han de ser de segunda mano"

Comprar ropa se ha convertido en una auténtica pesadilla. Y ya no nos referimos al clásico debate sobre los precios y las calidades, a la repetición constante de las mismas ideas o al escasísimo poder adquisitivo de los españoles, que les (nos) obliga a reciclar año tras año hasta que el uso o la lavadora acaban con la prenda. A estas cosas, la verdad, ya estamos más que acostumbrados. El problema viene ahora con el low cost y la uniformización. La falta de dinero nos lleva a dejar las marcas y caer en el imperio de las franquicias y multinacionales. 

Nos armamos de valor, nos ponemos los cascos para crear nuestro propio sonido ambiental, rebuscamos entre todas las prendas, desechamos todo lo que no nos interesa (véase la inspiración Nacho Polo en la colección veraniega de Zara) y del montoncito que nos queda, elegimos aquello que pensamos que nadie, o casi nadie, se pondría. A los obstáculos tradicionales de “no hay en mi talla”, “me hace gordo” y “qué tipos más raros tiene la gente”, se une la obsesión por no salir a la calle y encontrarnos con decenas de personas con nuestras mismas prendas. Alguien debería habernos dicho que la globalización era esto.


Para intentar paliar este nuevo problema del primer mundo, muchos recurren a lo que sea, desde tiendas de segunda mano y mercadillos callejeros hasta los baúles de ropa abandonada de nuestros antepasados o la customización de las propias prendas, pero claro, nada esto está al alcance de todos. El vintagismo fuera de las grandes capitales no es más que un contenedor de ropa amiga. Se lo digo por propia experiencia. Así que descartando los inexistentes mercadillos, las fantasmales tiendas y la poca mano a la hora de coser, únicamente nos queda confiar en aquellas almas caritativas que provistas de Internet, nos permiten innovar en nuestro vestuario a un precio más que asequible. Prendas únicas y exclusivas sin tener que renunciar a las cervezas de la tarde. Un auténtico sueño. Entre estos salvadores se encuentra Jarapa Jarapa, una marca nacida en Barcelona y que se dedica a resucitar prendas. Hoy hablamos con Miguel, su creador, para que nos de un poco de esperanza entre tanto día de la marmota.

DOZE Magazine: ¿Cómo nace Jarapa Jarapa?
Jarapa-Jarapa: Pues como surgen estas cosas casi siempre: sin pensarlo mucho y movido por una constante en mi vida, no tener nunca un duro. Unos amigos viajaron a Guinea y me trajeron una pieza de la típica tela africana que durante dos años no sirvió para más que para coger polvo y para un eventual disfraz de Andalá (el concursante de Gran Hermano 9) para una fiesta de cumpleaños. El año pasado una amigo me enseñó una camisa que vio en no sé qué web perdida de internet con un concepto muy parecido a lo que empezaron siendo las jarapas. Por supuesto no me la podía permitir, y entonces pensé que era la hora de desempolvar aquella tela que me regalaron y darle forma al embrión de Jarapa Jarapa. Todo empezó como algo que hacía para mí, pero mis amigos no tardaron en pedirme prendas y en esas andamos. La cosa fue evolucionando de amigos, a amigos de amigos, a amigos de amigos de amigos y la rueda sigue girando y girando. La verdad es que la respuesta está siendo buenísima. Este apoyo de los clientes y el de mis compañeros del estudio en el que trabajo en las jarapas ha sido fundamental.

DM: ¿Hay hueco para las prendas manufacturadas entre tanta multinacional?
Al final todos somos responsables de nuestras decisiones: uno puede decir alimentar al monstruo Inditex o sus primos hermanos de producción malaya, u optar por una producción más local, sostenible y responsable. Que cada uno decida…

DM: ¿Tienes pensada algún tipo de estrategia empresarial? ¿Te ves viviendo de esto?
JJ: Pues la verdad es que no. De hecho si quiero dedicarme a esto, creo que he elegido la peor estrategia posible, porque para empezar y como ideas pilares de la marca me he marcado dos handicaps, que no hacen más que complicarme la vida: no puedo repetir modelos y todas las prendas han de ser de segunda mano. La primera me complica la vida, pero al final hace que todo esto sea más divertido. La segunda es realmente una traba, porque conseguir el tipo de prenda que la gente quiere, la talla que le siente bien y el color que le gustaría, es muy complicado. De hecho, si pudiese saltarme esta norma, podría producir a un ritmo que me permitiría vivir de esto, pero entonces ya no sería Jarapa Jarapa, y no estaría siendo coherente con mis principios.

DM: ¿Cómo consigue despegar una marca pequeña? ¿hay que recurrir inevitablemente a las redes sociales y a los blogs de moda?
JJ: Pues no queda otra. Yo básicamente me muevo en Facebook y desde hace un mes o así en Instagram. He salido en un par de blog de moda y el boca a boca ha hecho el resto. Queda mucho por crecer, pero creo que voy bien encaminado. La verdad es que son los clientes los que mejor publicidad terminan haciendo y en quien más te debes de apoyar si quieres hacer despegar algo poco a poco. Si ellos están contentos hablarán bien de ti a sus amigos y traerán nuevos clientes.

DM: ¿Qué debemos hacer si queremos un Jarapa Jarapa en nuestro armario?
JJ: Por ahora la gente me hace los pedidos vía Facebook y vía mail ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) aunque dentro de muy poco estará operativa la web. Por la naturaleza exclusiva de las jarapas, los productos que tengo en la página de Facebook están en su mayoría ya vendidos. La gente me escribe y me comenta “pues yo querría una tipo esta, pero en color rojo” o “¿crees que podrías hacerme una similar a la chaqueta, pero en una talla S?”. Aquí, como ya he contado antes, se hace lo que se puede porque no siempre es posible conseguir estas peticiones, pero en la mayoría de los casos encuentro algo similar a lo que los clientes quieren. A veces puedo tardar, pero tengo estas peticiones en mente en todo momento.

DM: ¿Qué otras marcas le recomendarías a alguien que no quiere caer en el low cost?
JJ: ¡Uy sí! Hay una que me gustaría recomendar especialmente. Se llama APNEA y es la prima hermana de Jarapa Jarapa. Comprarte con Jarapa el principio de la utilización de prendas de segunda mano para su reencarnación en prendas con un valor añadido. Al frente de Apnea esta Andrea Barros, una gallega residente en Barcelona con muchísimo talento para saber ver mil posibilidades de transformación de prendas abandonadas en mercadillos. Acaba de sacar su primera colección hace apenas un mes y todo apunta a que no será la última. Me flipa especialmente en lo que está trabajando ahora, una colección de chaquetas tejanas pintadas a mano con caras de artistas del cine y la música que lanzará dentro de poco. Lo va a petar seguro.

Para alejarme un poco del estilo de de las prendas de segunda mano también os recomendaría que le echaseis un ojo a Wanda Minino. Una chica de Barcelona sacada de un anime japonés que hace prendas de inspiración ciber fantasía. Tiene piezas geniales, divertidas y capaces de alegrarte un día gris.

Y también alejado del estilo jarapero pero con un buen gusto en el diseño brutal, está la marca Laser Barcelona. Al frente está Justo, unos de mis compañeros de estudio. Su ropa tiene un rollo urbano inspirándose en Barcelona en muchos de sus diseños. Todo serigrafiado a mano y cuidándolo todo hasta el último detalle.