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Una adicción consciente. Itziar Okariz: Un número finito de acciones determinadas

En la sala que da entrada a las dependencias del MUSAC hemos podido visitar Un número finito de acciones determinadas, de Itziar Okariz, una exposición que nos invita a adentrarnos en el mundo de la performer mediante la documentación de acciones realizadas para esta exposición y trabajos previos. Comisariada por Agustín Pérez Rubio, el tándem que ambos han compuesto para este proyecto da como resultado una reflexión sobre la construcción del lenguaje, el tiempo y el cuerpo como herramienta de expresión.

El diseño expositivo permite experimentar el discurso de esta artista de un lado a otro de la sala 1, saltando por cada una de las piezas que se nos ofrecen como un todo y en el que se nos invita a traspasar la frontera de los significantes gota a gota. 

Fotografías, serigrafías, vídeos y audios, documentación de las performances, funcionan con autonomía archivando de una manera acertada la acción, sin dejar de sumergirnos en la experiencia cierta que somos invitados a experimentar.

Contrariwise, 2010
Performance. Duración variable
© Itziar Okariz. Cortesía de la artista

 

El sueño es experiencia

Mediante Diario de sueños, Itziar Okariz nos abre la puerta de su cotidianidad partiendo del imaginario que habita en su subconsciente, en el cual se describen experiencias tan íntimas que hacen que nos reconozcamos de una manera naturalizada, avanzando hacia un mundo de vergüenzas que ha de ser exteriorizado. Sin tapujos desmantela un calendario de sueños esquivando el surrealismo y permitiéndonos un acceso naturalmente carnal.

En otro vídeo, Cumpleaños feliz,nos deja ver su cuerpo tirado al lado de las olas. Repitiendo de una manera incesante su edad hacia adelante y hacia atrás, nos envuelve con su voz en el círculo vicioso de los segundos, un correr sin pausa, el devenir al que estamos abnegados.

Si tenéis la amabilidad de seguirme...

Dos vídeos instalados en dos televisiones hacen de puerta a las serigrafías ( Capítulo 2, V. W.) que transcriben un texto sobre la vivencia del instante, haciendo un guiño a “las mujeres y la novela” para decirnos... nada más. Y es que la nada es igualmente considerada por Itzíar como gran parte del todo que nos representa. Como el mar, el pensamiento es el verdadero lugar donde la vida transcurre. Así nos lo transmite el suelo de la muestra  “ensuciado” con globos de helio desinflados, al igual que el tiempo como hilo conductor que nos hace seguir paseando por la experiencia conceptual en la cual estamos atrapados. Esto lo subraya la instalación 1,1,2,1 una secuencia numérica realizada por dos performers verbalizada a través del cuerpo y de la voz.

π, 2012
Performance. Duración variable, aprox. 20 min

© Itziar Okariz. Cortesía de la artista


El rumor del adicto

Una de las cuestiones que denotan las obras de Itziar es la intención de crear un nexo entre el mensaje y el espectador, bien sea por reconocimiento, bien como herramienta introducida en la acción en sí. De esta manera en Irrintzi, repetición, es capaz de descontextualizar el grito de la cultura vasca para convertirlo en risa, una carcajada nerviosa que potencia el mensaje hacia sendos gestos. La tensión se crea entre el sujeto, su identidad y la expresión de la misma.

Irrintzi. Repetición 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96 [fotograma], 2006
Acción/Vídeo. 6 min. 25 sec.

© Itziar Okariz. Cortesía de la artista

Irrintzi. Repetición 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96
[fotograma], 2006

Acción/Vídeo. 6 min. 25 sec.
© Itziar Okariz. Cortesía de la artista

Finalizamos el recorrido contrariados (Contrariwise) entre un sí o no constante, entre millones de palabras y mensajes de repetición que se quedan en eco dentro de nuestras cabezas, con el rumor constante de la artista dándonos las gracias por nuestra asistencia (How d'ye do?) si bien 30 minutos de adicción y Aplausos son los documentos sonoros que a través de vinilos, mientras el disco gira, nos hacen reconocer  el pasar de los segundos, sufriendo una sensación que nos empuja desde dentro.

How d 'ye do?, 2010
Performance. Duración variable. aprox. 15 min.

© Itziar Okariz. Cortesía de la artista

El cuestionamiento que Itziar realiza sobre el cuerpo como forma de expresión sin categorizar nos traslada a la vivencia de lo privado y de lo público como lugares desde los cuales se construyen los significantes. El uso que la artista hace de los mismos evoca emociones y experiencias del subconsciente aplicadas al inconsciente colectivo. Y el tiempo como un reflejo latente en cada una de las obras, vibrando en las repeticiones, lleva a pensar en un infinito, cerrando el círculo en la finitud de estas acciones determinadas. La oscuridad que genera el discurso de Itziar Okariz en nuestras cabezas no es otra cosa que un rotundo éxito al conseguir que aquello que nuestro subconsciente mantiene a puerta cerrada, salga a la luz para traer verdades que muchas veces mantenemos de manera tan plácida como ignorante, dentro de una jaula donde las adicciones son un pormenor mental.

Mear en espacios Públicos y Privados [Río Rin,
Dusseldorf], 2000

Acción/Fotografía
© Itziar Okariz. Cortesía de la artista


Texto: María R Collado