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El giro americano

En junio de 1997, Blur, que se disputaba -no se sabe si en un debate un tanto artificial o no- el cetro del brit pop con Oasis, decidió -tampoco se sabe si por maduración musical, apertura de mente o estrategia de la discográfica- aventurarse en el mercado americano con su disco "Blur". Consecuencia: críticas encontradas en la doctrina musical británica, posible inicio del fin del brit pop tal y como se le conocía hasta entonces y Song 2 sonando en la introducción del FIFA 98, antes de los partidos de la NFL y allá donde por el mundo se halle un norteamericano con su “uuh-huh” que, aún a día de hoy, sigue dando la chapa por discotecas de todo tipo.


Pie: No puede ser más británico, con campiña inglesa incluida.


Pie: Se nota la producción, el ritmo distinto y la sensación de que uno se encuentra en un vídeo de White Stripes.

Más adelante (en 2006) un grupo esquizofrénicamente británico pese a tener su origen en Nevada, que había sorprendido con su sonido y convencido a la crítica en su primer trabajo, tras una caída del caballo al más puro estilo de San Pablo, decide volver al sonido americano con su segundo álbum. Se tata de The Killers y su Sam´s Town. Consecuencia: quiebro a la crítica que, o bien no entendió este cambio o estimó que no estaba a la altura, pese a tener un mayor nivel medio que Hot Fuss -no es el que suscribe estas líneas, sino los lectores de Rolling Stone quienes lo consideran el disco más minusvalorado por la crítica de toda la década-; cambio de blazers flúor por lazos tejanos y una honrosa influencia de Bruce Springsteen tanto musical como estética.


Pie: Si hasta tiene acento de Oxfordshire.


Pie: El look de western de For reasons unknown ya lo dice todo.

Con estos precedentes, entre otros, algo se estaba preparando de nuevo en UK donde Alex Turner, con su mente musical más preclara de los últimos años, tras haber madurado a una velocidad de espasmo y desde una adolescencia ya de por sí muy asentada, estaba planeando algo con sus monos del ártico. Mientras por un lado presenta un sobresaliente proyecto de vuelta a los clásicos, los trajes de tres botones y las modish girls en 2008 junto con Miles Kane en The Last Shadow Puppets, confecciona en solitario y con total libertad creadora la brillante banda sonora de Submarine y con los Arctic Monkeys lanza en 2009 Humbug, una profundización en sus raíces, oscuro, íntimo y hasta tenebroso por momentos.

De nuevo, el sonido británico de referencia se encuentra frente a sí mismo como si se le apareciesen los espíritus de Albarn y Flowers susurrándole al oído “Back to the USA”. “The country thing is something Iʼve never tapped into before, I was kind of afraid of it.
Thereʼs some dreadful country music, but when itʼs good, when the lyrics are good, theyʼre the best songwriters. Theyʼre either really funny or really sad, or sometimes both.” Con estas palabras, durante una entrevista en el New York Times, se refería Alex Turner a la música que él escuchaba mientras componía Suck it and see. No quería decir con esto que su último álbum suene a country o esté dirigido a un público red neck, sino más bien a lo que se percibe desde una primera escucha al mismo. Es una ampliación de horizontes sonoros manteniendo ese estilo compositivo tan característico, con la misma sofisticación en sus letras, tanto si hablan de lo más común como si se trata de lo más elevado.

Sin embargo, donde se hace más evidente esta influencia  es en la estética de la que hace gala la banda desde comienzos de 2011, con esos tupés, prendas denim, botas de punta y espuela y pañuelos al cuello. Pero en conclusión, la evolución de Arctic Monkeys con Suck it and see muestra un camino de madurez musical que elude el peligro de enfangarse, algo que se podía llegar a vislumbrar tras Humbug, abriéndose una nueva fase en la que, entre otras cosas, están llegando al público americano sin renunciar a su esencia puramente británica, y eso no es algo sencillo de conseguir, ya que como ellos mismos dicen en Love is a laserquest, “Don´t worry, I´m sure that you´re still breaking hearts with the efficiency that only youth can harness”.


Pie: El antes.

Pie: El después